Imaginemos un grupo de alumnos alérgicos a la celulosa.
O un grupo de alumnos analfabetos en su propia lengua.
O un lugar de trabajo en el que nos restringen hasta el ridículo el número de fotocopias.
Imaginemos que las circunstancias de trabajo nos obligan a buscar recursos alternativos al papel.
Poco a poco iríamos admitiendo que todo aquello de lo que vamos sirviéndonos resulta
sorprendentemente productivo en el aprendizaje.
No marginemos por tanto a los que no son alérgicos a la celulosa y tratémoslos como si lo fueran.
Saldremos ganando nosotros, los estudiantes y la Selva Amazónica.

Test de integración

Contenidos: Hablar de experiencias.

Desarrollo: (Esta es una actividad un poco menos ecológica que el resto, porque necesita papel, pero la incluimos aquí porque el material básico son las experiencias personales). Si damos clase fuera de nuestro país, les pedimos que en grupos nos preparen un test de integración, para medir en qué medida nos hemos integrado en su país en el X tiempo que llevamos viviendo en él. Pero insistimos que tienen que centrarse en las experiencias y no en los conocimientos, comprobar si hemos comido, leído, bailado, bebido las mismas cosas que un nativo medio seguro ha hecho o si hemos estado en los mismos sitios, etc. Si por el contrario damos clase a grupos de extranjeros que están en un país hispanohablante, tienen que prepara el test para medirse a sí mismos su grado de integración.

Interculturalidad: Es una ocasión estupenda para que reflexionen y discutan con sus compañeros sobre cómo perciben su identidad cultural y/o la de los otros.

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