Contenidos: Práctica del estilo indirecto.
Desarrollo: Se divide la clase en grupos de cuatro o cinco personas. Cada grupo prepara unas 10 preguntas sobre qué le dijo una persona o un personaje de la historia, la literatura, la política o cualquier contexto que se presuponga cualquiera puede saber a otra persona o personaje. Ejemplo: “¿Qué le dijo Julio César a su hijo cuando lo vio venir con el cuchillo?”. Sólo se puede responder usando el estilo indirecto, en caso contrario la respuesta no será correcta. Se organiza el concurso siguiendo el patrón de cualquiera que esté de moda en la tele o como los alumnos prefieran. Y, si es posible, se tiene buscado un premio para el ganador.
Trabajo en grupos: Una de las ventajas de trabajar en grupos es que el individuo se siente arropado, difuminado, protegido por el grupo. Este es un caso claro en el que resulta muy necesario, porque además de conocimientos lingüísticos y gramaticales entran también en juego conocimientos de culturilla general cuya ignorancia puede ser muy vergonzosa según dónde estemos. Por eso proponemos grupos más grandes que las parejas, que no resultan suficientes.
Imaginemos un grupo de alumnos alérgicos a la celulosa.
O un grupo de alumnos analfabetos en su propia lengua.
O un lugar de trabajo en el que nos restringen hasta el ridículo el número de fotocopias.
Imaginemos que las circunstancias de trabajo nos obligan a buscar recursos alternativos al papel.
Poco a poco iríamos admitiendo que todo aquello de lo que vamos sirviéndonos resulta
sorprendentemente productivo en el aprendizaje.
No marginemos por tanto a los que no son alérgicos a la celulosa y tratémoslos como si lo fueran.
Saldremos ganando nosotros, los estudiantes y la Selva Amazónica.
O un grupo de alumnos analfabetos en su propia lengua.
O un lugar de trabajo en el que nos restringen hasta el ridículo el número de fotocopias.
Imaginemos que las circunstancias de trabajo nos obligan a buscar recursos alternativos al papel.
Poco a poco iríamos admitiendo que todo aquello de lo que vamos sirviéndonos resulta
sorprendentemente productivo en el aprendizaje.
No marginemos por tanto a los que no son alérgicos a la celulosa y tratémoslos como si lo fueran.
Saldremos ganando nosotros, los estudiantes y la Selva Amazónica.
No hay comentarios:
Publicar un comentario