Imaginemos un grupo de alumnos alérgicos a la celulosa.
O un grupo de alumnos analfabetos en su propia lengua.
O un lugar de trabajo en el que nos restringen hasta el ridículo el número de fotocopias.
Imaginemos que las circunstancias de trabajo nos obligan a buscar recursos alternativos al papel.
Poco a poco iríamos admitiendo que todo aquello de lo que vamos sirviéndonos resulta
sorprendentemente productivo en el aprendizaje.
No marginemos por tanto a los que no son alérgicos a la celulosa y tratémoslos como si lo fueran.
Saldremos ganando nosotros, los estudiantes y la Selva Amazónica.

Estatuas humanas


Contenidos: Léxico del cuerpo y posturas, instrucciones de movimiento.

Desarrollo: Dos alumnos salen al centro de la clase, uno se coloca delante del otro. El que está detrás se transforma en una estatua (adopta una postura y un gesto especiales). La clase tiene que dar instrucciones al que está delante para “copiar la estatua”.

Variantes: Si se teme que no haya el suficiente desparpajo, salen cuatro alumnos y se hacen esculturas de dos figuras.
Si el grupo es muy numeroso, se pueden hacer tarjetas con fotos o dibujos de diferentes esculturas. Trabajan entonces en parejas, uno da las instrucciones y el otro hace de estatua.

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